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Wed Jun 10, 2:35 PM © John Doe
Godoy Cruz superó a Independiente Rivadavia en la final Regional del Oeste argentino y representará a esta región en las finales nacionales.
Fue en la práctica que por la tarde la Lepra realizó en el Bautista Gargantini. Unos 30 simpatizantes mantuvieron una charla con los jugadores y también con el DT Vitrola Ghiso.
El presidente de Independiente Rivadavia acusó al presidente de la AFA en el programa de Mauro Viale en América 24 y respaldó la Ley del Fútbol.
Por una cabeza, un toque, un rebote, un golpe de suerte… Por falta de todas estas cosas Independiente Rivadavia atraviesa uno de los peores momentos deportivos de los últimos años. “La pelota no quiere entrar”, es la frase más pronunciada entre los Azules en los últimos tiempos.
Ante Ferro no fue la excepción, porque tanto el conjunto de Caballito como el de Jorge Ghiso sabían que se medían ante un necesitado. Seguro que la urgencia de la Lepra era mayor, y con el resultado se agravó aún más, pero estos condimentos demandaban un partido abierto para cualquiera e Independiente sabía que podía ganarlo.
En la primera mitad del partido Ferro cuidó la pelota, trató de no regalarla y la hizo circular. Ahí se destacó la figura de Diego García, quien hizo casi todo bien, y lo coronó con un golazo hiriente, que caló hondo en la cabeza de los jugadores azules.
Ayala fue el espectador vip del gol, no tuvo reacción ante semejante remate, y no tuvo más que sacarla de adentro del arco para empezar de nuevo. Aveska marcó, marcó y marcó. Puso la pierna cada vez que hizo falta y a pesar de ello logró salir invicto de amarillas, ya que transita la cornisa con cuatro.
Menghi tuvo un trabajo discreto, no debió arremangarse para el trabajo sucio, pero cumplió. Sí se destacó la labor de De Miranda, quien siempre apareció en el momento y lugar justo para despejar las mas difíciles.
Independiente desperdició los laterales, porque Peralta no aportó a la búsqueda de puntos y Martínez tuvo mucho despliegue físico pero se movió lejos de Ferradas, por ejemplo, un socio perfecto de cara al gol. Por el medio Mozzo y Solís se encargaron de cortar el circuito de la pelota en Ferro, que siempre buscó los pies de Lértora, García y Tonetto.
A Fileppi se lo vio incómodo en el papel de conductor. El volante no pudo asociarse con los de arriba y las mejores que tuvo fueron personales y por el sector izquierdo. Falló en todas las pelotas paradas que Independiente tuvo a su favor.
Ferradas fue y volvió siempre buscando la pelota que nunca le llegó con claridad. No estuvo ni cerca de ser aliado de Velázquez, porque ambos parecían buscarle la vuelta a la falta de gol por sus propios medios y como pudiesen.
En la segunda mitad, la Lepra jugó 43 minutos con un jugador más, pero Ferro se colgó del travesaño y llevó a que Ayala y compañía fueran espectadores, y que del medio hacia adelante todos aparecieran por algún lugar buscando el empate.
Pero no hubo caso. La segunda mitad fue a merced de Independiente, pero sin ideas claras, sin jugadas preparadas, sin provecho a todas las pelotas paradas, de las cuales de ninguna nació nada bueno.
La Lepra fue a ver si se encontraba con una cabeza, un toque, un rebote, un golpe de suerte que le diera el empate, pero la mala fortuna que tiene este Independiente Rivadavia le negó ese golpe de suerte y le cobró muy caro la amnesia de juego.
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